La ciudad-corporación comenzará a medir el bienestar generado en plazas, parques y zonas peatonales mediante indicadores de satisfacción, interacción positiva y capacidad de adaptación ciudadana
Utrera Integrated City Corporation incorporará el rendimiento emocional ciudadano a los indicadores utilizados para evaluar el funcionamiento de plazas, parques y zonas peatonales.
El nuevo sistema permitirá conocer no sólo cuántas personas utilizan un espacio público o durante cuánto tiempo permanecen en él, sino también si la experiencia genera niveles adecuados de satisfacción, interacción social y adaptación al entorno.
La medida será coordinada por el recién creado Instituto de Contabilidad Afectiva y Rendimiento Comunitario (ICARC), que comenzará a operar durante el último trimestre de FY2084.
La Corporación sostiene que el objetivo no es determinar cómo debe sentirse la ciudadanía, sino disponer de información suficiente para mejorar las políticas de bienestar urbano.
De contar personas a conocer cómo se sienten
El proyecto procede del actual sistema de análisis de uso del espacio público, implantado inicialmente para conocer niveles de ocupación, recorridos peatonales y tiempos de permanencia.
Las primeras evaluaciones detectaron, sin embargo, que una elevada utilización no permitía acreditar por sí sola que un espacio estuviera funcionando satisfactoriamente.
La ampliación de la plataforma fue considerada técnicamente preferible a su sustitución, tanto por la información histórica ya acumulada como por la necesidad de mantener la continuidad de los indicadores existentes.
A las variables actuales se incorporarán por ello encuestas breves a través de Utrera ID, frecuencia de interacciones voluntarias, permanencia no obligada y otros datos agregados de comportamiento.
El resultado será integrado en un Índice de Rendimiento Emocional Ciudadano (IREC).
Una puntuación elevada indicará que el ciudadano mantiene una relación satisfactoria con el entorno. Valores inferiores podrán señalar dificultades de integración, interacción o adaptación que aconsejen una actuación preventiva.
La capacidad de adaptación también contará
Uno de los componentes del IREC será la denominada capacidad de adaptación ciudadana, destinada a valorar la respuesta ante circunstancias que puedan alterar temporalmente el bienestar.
Entre ellas se incluyen cambios de movilidad, pérdida de servicios cercanos, modificaciones del espacio público, esperas, ruido, restricciones temporales de acceso o cualquier otra incidencia que pueda afectar a la experiencia cotidiana.
La metodología distinguirá entre la existencia de una circunstancia desfavorable y la capacidad individual para gestionarla.
Así, una incidencia urbana no producirá necesariamente una reducción del indicador cuando el ciudadano conserve niveles suficientes de autonomía, interacción y estabilidad percibida.
Según la documentación preliminar, esta distinción permitirá evitar que «factores externos de carácter transitorio sean interpretados automáticamente como deterioros consolidados del bienestar».
Primeras pruebas en el espacio público
Las pruebas iniciales se realizarán en varios espacios de alta utilización antes de extenderse progresivamente al resto de la ciudad.
Por ejemplo, en la Plaza de la Constitución el sistema podrá diferenciar entre una persona que permanece cuarenta minutos conversando con otros usuarios y otra que ocupa el mismo banco durante idéntico periodo sin interacción registrada.
En ambos casos el uso material del espacio será el mismo.
Su aportación al indicador no tendrá por qué serlo.
La permanencia individual prolongada tampoco será considerada negativa por sí misma. Cuando coincida de forma reiterada con valores reducidos de satisfacción o interacción, Utrera ID podrá ofrecer recomendaciones de actividades próximas, rutas alternativas, ejercicios breves de adaptación o recursos comunitarios disponibles.
La Corporación ha precisado que estas comunicaciones tendrán carácter informativo.
Su aceptación no será necesaria para conservar el acceso ordinario al espacio público.
La felicidad seguirá siendo una cuestión personal
Utrera ICC insiste en que el nuevo modelo no establecerá niveles obligatorios de felicidad ni penalizará estados de tristeza, aburrimiento, frustración o nostalgia.
«El sistema no evalúa emociones correctas o incorrectas», señala la memoria metodológica. «Evalúa la capacidad del entorno y de sus usuarios para mantener condiciones suficientes de bienestar».
Los resultados individuales se utilizarán fundamentalmente de forma agregada.
Cuando una zona acumule valores inferiores a los previstos, el ICARC podrá proponer intervenciones de mejora, modificaciones del mobiliario, actividades comunitarias o campañas específicas de acompañamiento.
También podrá recomendar medidas orientadas a los propios usuarios cuando las condiciones físicas del espacio se encuentren dentro de los parámetros establecidos.
Esta diferenciación permitirá, según la Corporación, dirigir los recursos allí donde exista una capacidad efectiva de mejora.
Un indicador que permitirá comparar barrios
La implantación del IREC permitirá por primera vez comparar el rendimiento emocional de distintos espacios mediante una metodología común.
El ICARC prevé publicar mapas periódicos con niveles agregados de satisfacción, interacción y adaptación, evitando la identificación pública de usuarios concretos.
La información también se incorporará al cuadro general de indicadores de calidad urbana.
De esta manera, una mejora continuada del IREC podrá considerarse evidencia de evolución favorable del bienestar incluso cuando permanezcan sin cambios algunos de los factores que inicialmente provocaron malestar.
La Corporación considera que esta metodología permitirá diferenciar con mayor precisión entre aquellos problemas que requieren modificar la ciudad y aquellos en los que resulta suficiente mejorar la relación del ciudadano con la ciudad existente.