Utrera ICC · Archivo Digital Corporativo
Documento DIG-2084-118307 · Origen: digitalización masiva, lote 2084/09-C · Clasificación: Pendiente de clasificación
Incorporado al expediente ERE-2084-001 por coincidencia de dirección postal. Pendiente de retirada.
Revisión de procedencia asignada a la Unidad de Reconciliación de Procedencias Documentales · URPD-11.
ACTA DE LA JUNTA GENERAL ORDINARIA
Comunidad de Propietarios Ronda del Guadalquivir, bloque 2 · Barriada de la Fontanilla · Utrera
En Utrera, a diecinueve de septiembre de dos mil ochenta y cuatro, siendo las 21:30 horas, en segunda convocatoria —a la primera no acudió nadie, tampoco el secretario—, se reúnen en el portal del bloque 2 de la Ronda del Guadalquivir los propietarios que a continuación se relacionan.
Asistentes, presentes o representados:
- Bajo A · Dña. Carmen Gutiérrez Lozano, presidenta
- Bajo B · D. Antonio Jesús de Hormigo y Aguilar
- 1.º A · Dña. Dolores Pastor Ruiz, de noventa y un años, representada por su hija, Dña. Isabel Ortega Pastor, que aporta autorización firmada, sellada y fotocopiada por las dos caras
- 1.º B · D. Francisco Pérez Rivas
- 2.º A · Dña. Encarnación Ramos Cabello
- 3.º A · D. Luis Valle Parralo, bajado en una silla de enea por el 1.º B y el 2.º A, por no tener el edificio ascensor
- 3.º B · Dña. Pilar Navarro Gil
No asisten: 2.º B.
Actúa como secretario D. Emilio Cárdenas Rojas, de Gestiones Cárdenas, administrador de la finca desde 2049 y, según hace constar, sin cobrar la subida del IPC desde 2063.
Asisten siete de los ocho propietarios, que representan el 87,40 % de las cuotas de participación. D. Francisco Pérez pide que conste que el porcentaje es discutible. Se le pregunta por qué y responde que por principio. La Junta queda válidamente constituida.
ORDEN DEL DÍA
- Lectura y aprobación, si procede, del acta de la sesión anterior.
- Corbatas de morcilla: verificación de autenticidad y alternativas.
- Ruegos y preguntas.
1. Lectura y aprobación del acta anterior
Se da lectura al acta de la Junta de 14 de marzo de 2084. El señor Hormigo (bajo B) solicita que se corrija el punto 4: en el acta figura que votó a favor del cambio de sus propias gafas, cuando se abstuvo, y se abstuvo precisamente para que no se dijera luego que había votado a favor. Dña. Carmen Gutiérrez (presidenta) responde que en marzo no solo levantó la mano, sino que lo hizo por partida doble. El señor Hormigo responde que las levantó para desperezarse. Tras veinte minutos de debate sobre la diferencia entre votar a dos manos y desperezarse, se hace constar la abstención.
Con dicha corrección, se aprueba por unanimidad, salvo el señor Hormigo, que se abstiene, esta vez con las manos en los bolsillos.
2. Corbatas de morcilla: verificación de autenticidad y alternativas
Desde que entró en vigor la ordenanza de indumentaria cívica (IDP-2084-0387), quien tenga que ir a dependencias corporativas debe llevar corbata de morcilla, que ha de ser morcilla de verdad, comestible y colgada del cuello. El administrador informa de que una Junta de propietarios no es un acto oficial y que la corbata, por tanto, no es obligatoria. D. Francisco Pérez, que la lleva puesta, manifiesta que se la ha puesto por si acaso, porque con esta gente nunca se sabe. Todos los demás la llevan también, por lo mismo.
Antes de entrar en el fondo del asunto, Dña. Isabel Ortega solicita que conste que su madre, a sus noventa y un años, está exenta de corbata porque apenas le queda cuello. El administrador lee el artículo según el cual la falta de cuello no exime. Dña. Isabel anota el artículo.
La camisa del bajo B. Dña. Carmen Gutiérrez (presidenta) hace notar que el señor Hormigo lleva la camisa blanca impecable, sin una sola mancha de grasa, cuando todos los demás tienen el cuello y la pechera con más mierda que el palo de un gallinero. El señor Hormigo explica que su familia siempre se ha codeado con los mejores detergentes del país desde que Felipe II le regaló una pastilla de jabón a su tataratataratatarabuela, o algo parecido. Dña. Encarnación Ramos manifiesta que ella ha tratado con detergentes de toda calaña y que nunca se tropezó con ninguno que fuera tan honrado: todos prometían blanquear más que lo que hacían realmente, y ninguno ha podido nunca con la mugre que deja una corbata de morcilla en agosto. D. Luis Valle manifiesta que en sus ochenta y siete años no ha visto un detergente así, y que ni siquiera cuando había detergentes de verdad. Dña. Pilar Navarro (3.º B) observa que, ahora que lo dicen, la morcilla del señor Hormigo tampoco suda.
Se plantea la sospecha de que la morcilla sea falsa, lo que la ordenanza prohíbe expresamente (sintéticas, impresas, hinchables y demás). El señor Hormigo manifiesta que es una morcilla de Burgos comprada en el mercado y que le ofende la duda. D. Francisco Pérez propone que, si tan de Burgos es, la corte y se coma un trozo delante de la Junta. Se aprueba por seis votos a favor y una abstención, la del propio señor Hormigo, que esta vez sí levanta la mano, pero para aflojarse el cordel.
Dña. Isabel Ortega aporta una navaja oculta en su calcetín derecho. El señor Hormigo trincha la morcilla, que al cortarse chirría. Se observa que por dentro es blanca y granulada.
En su defensa, el señor Hormigo hace blasón de su erudición morcillera, que atribuye a la cuna: en el escudo de la familia, dice, figuran dos morcillas rampantes de gules sobre campo de tocino, y quien se cría bajo ese escudo conoce el género desde la lactancia. D. Francisco Pérez pregunta qué es eso de rampantes. El señor Hormigo responde que empinadas.
Entrando ya en materia, explica que el color se debe a la variedad de arroz empleada, que se compacta demasiado y no absorbe la sangre como debe, y que eso, lejos de ser un defecto, demuestra su calidad. Dña. Encarnación Ramos pregunta qué variedad es para comprarla ella también. El señor Hormigo responde que una del norte. Se le pregunta cuál. Responde que no sabría decirle porque se trata de un norte poco transitado por la gleba y solo accesible a los que, como él, son de rancio abolengo.
Se la come. Mastica durante cuatro minutos, en silencio, mirando a la del 3.º B. Al terminar manifiesta que está un poco seca, pero que es la de Burgos, que es así, y que el arroz, cuando se compacta, cuesta deglutirlo.
Dña. Encarnación examina el trozo que ha quedado y dictamina que se trata de poliestireno expandido pintado con betún de Judea. El señor Hormigo se levanta muy enojado y manifiesta que, siendo eso cierto, lo han estafado en la carnicería real, que es donde él se surte, y que mañana mismo irá a pedir explicaciones. Añade que con los Austrias estas cosas no pasaban, que a un proveedor de la Casa que vendiera corcho por morcilla se le retiraba el privilegio en el acto, y que hoy cualquiera despacha detrás de un mostrador. Se le pregunta cómo se llama esa carnicería. Responde que ahora no cae. Dña. Pilar pide que conste que el señor Hormigo no ha querido desembuchar otra cosa que bolitas blancas. Consta.
Se acuerda no dar parte a la Corporación, por ser del bloque, con el voto en contra de Dña. Isabel, que no obstante lo anota. El señor Hormigo solicita un vaso de agua, y después otro. Dña. Encarnación le recomienda dormir de pie esta noche.
Propuesta de hombreras de brócoli. A la vista de lo anterior, Dña. Encarnación Ramos manifiesta que lo de la morcilla no hay por dónde cogerlo: que nadie ha votado esa ordenanza, que en Utrera no ha habido nunca matanza de fundamento y que la decidió, seguramente, un señor de una oficina con aire acondicionado que no ha sudado en su vida ni ha comido morcilla. Propone en consecuencia que en las Juntas de esta comunidad no se acojan al mandato indumentario, que le den morcillas a la corbata y que adopten las hombreras de brócoli como distintivo oficial: dos ramilletes, uno en cada hombro, colocados por debajo de la ropa, como las hombreras de verdad, y no por encima, que eso sería un disfraz.
Se le pregunta por qué en los hombros y no en cualquier otro sitio. Dña. Isabel propone colgarse los ramilletes de las orejas para darle un aire más folclórico al edificio. Dña. Encarnación responde que por nostalgia: que de joven llevó unas hombreras XXL que daban a su cuerpo escuchimizado un porte atlético que era la envidia de la barriada, y que ahora, cuarenta años después y pasada ya a la orondez más rotunda, le gustaría revivir aquellas miradas de asombro.
El administrador pregunta si la parte de la nostalgia ha de constar. Dña. Encarnación responde que sobre todo esa.
Se abre debate:
- D. Francisco Pérez se opone por el procedimiento: entiende que lo correcto es presentar un recurso y, mientras tanto, seguir con la morcilla. Se le hace ver que lleva tres años recurriendo la bajante. D. Francisco manifiesta que por eso mismo, que hay que insistir.
- Dña. Carmen Gutiérrez (presidenta) observa que el brócoli tiene además la ventaja de que no se puede falsificar. Todos miran al bajo B. El señor Hormigo, que todavía escupe bolitas de arroz de rancio abolengo, no opina.
- El administrador lee la lista de sustitutos prohibidos por la ordenanza —textiles, sintéticos, impresos, hinchables, digitales, holográficos, butifarra y longaniza— e informa de que el brócoli no figura, seguramente porque a nadie se le había ocurrido embutir brócoli picado y especiado. Advierte, eso sí, de que la ordenanza exige la corbata colgada del cuello, de modo que llevar la verdura en los hombros no es una equivalencia: es una negativa.
- Dña. Encarnación manifiesta que ya lo sabe.
- D. Luis Valle manifiesta que a su edad el brócoli le da gases y que, como desde julio duerme en el portal con media comunidad por el calor, eso es asunto de todos. Dña. Pilar Navarro pide que conste que no es el brócoli.
- Dña. Isabel Ortega pregunta si, terminada la Junta, el brócoli es de la comunidad o de cada uno, porque ella lo quiere para la cena. Se le contesta que de cada uno. Anota que ha de traer uno grande.
- El señor Hormigo manifiesta que votará lo mismo que la del 3.º B. Se le pregunta qué va a votar la del 3.º B. Dña. Pilar responde que todavía no lo sabe. El señor Hormigo espera.
Sometida a votación, se aprueban las hombreras de brócoli para las Juntas de la comunidad por cinco votos a favor (bajo A, bajo B, 1.º A, 2.º A y 3.º B) y dos en contra (1.º B y 3.º A). Se acuerda que los ramilletes se lleven bajo la camisa, con la flor hacia fuera y el tronco hacia el cuello, y que cada cual se los ajuste como pueda.
D. Francisco Pérez hace notar que, llevándolos debajo, no los ve nadie, y pregunta entonces para qué sirven. Dña. Encarnación responde que ella sí lo sabe, y que con eso basta.
Se acuerda igualmente que las hombreras se lleven dentro del portal y con la puerta de la calle cerrada, y que a la calle se salga con la morcilla de siempre. Dña. Encarnación manifiesta que eso no es lo mismo. Dña. Carmen responde que no, pero que es lo que hay. Se aprueba por unanimidad, incluida Dña. Encarnación.
Antes de pasar al siguiente punto, el administrador advierte de que, si esta acta llegara a manos de la Corporación, el acuerdo podría interpretarse como persistencia indumentaria no colaborativa. Se acuerda por unanimidad que el acta no llegue.
3. Ruegos y preguntas
- Dña. Pilar Navarro ruega que quien deja la bolsa de basura en el portal por la noche la baje al contenedor, que con el calor huele hasta el segundo. D. Francisco manifiesta que en el primero huele a la bajante, en el portal a las corbatas, y que no mezclen.
- El señor Hormigo ruega que se retire del tablón de anuncios el cartel del concurso de mostachones de la feria, que ya pasó. Dña. Carmen informa de que lo dejó puesto a propósito, porque ella quedó segunda. Se acuerda mantenerlo hasta la feria que viene.
- Dña. Isabel Ortega pregunta si alguien ha avisado de que la farola del patio no enciende. Se le contesta que sí, dos veces, y que en la segunda contestaron que la farola figura como en existencia residual y que se valorará.
- Dña. Isabel Ortega pregunta también, a título informativo, si el piso del 2.º B tiene el trastero incluido. Se le contesta que sí. Lo anota.
- Dña. Encarnación Ramos pregunta si alguien sabe algo de Manuel, el del 2.º B, desde que le llegó al móvil el aviso del ERE. Nadie sabe nada; se acuerda regarle las macetas hasta que vuelva.
Y no habiendo más asuntos que tratar, se levanta la sesión a las 23:10 horas, de todo lo cual, como secretario, doy fe. D. Luis Valle permanece en el portal. El señor Hormigo, también, por recomendación de Dña. Encarnación, que le ha dicho que esta noche duerma de pie.
Vº Bº La Presidenta
Carmen Gutiérrez Lozano
El Secretario-Administrador
Emilio Cárdenas Rojas
Fin del documento DIG-2084-118307 · Estado: pendiente de retirada del expediente ERE-2084-001 · Fecha prevista de revisión: sin determinar.